viernes, 16 de julio de 2021

El epílogo

 Pucha qué desastre mi conclusión de hoy: nuevamente necesitas una amiga a quien confiarle tus problemas, alguien que te apoye y te respalde incondicionalmente y que no tenga vida propia ni sus propios conflictos porque solo tienes cabeza para tus propias viscisitudes. Requieres y exiges casi devoción pero no te da el cuero ni para preguntar con real interés por otro (por mi, en este caso). Eres, al menos en este tiempo, un calco de los defectos de tu pareja y haces conmigo lo que ella hace contigo.

Apuesto que no estabas siquiera conciente de esto. Bien, yo sí y habiendo percibido y sufrido esto en carne propia, creo que otra vez, me has puesto entre la espada y la pared, siendo tú la pared y tu egoísmo la espada.

Si un día te parece que quizás me amas y tal vez te importe lo que me pasa, entonces será el momento de reencontrarse.

Adiós nuevamente, amor. Lamentablemente, de esto no hay vuelta.

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